El Ayuntamiento de Sevilla continúa la intervención en el Paseo de las Delicias para devolver el esplendor a 14 bancos de ladrillo rojo y al muro de defensa, con un presupuesto superior a los 84.600 euros, preservando un patrimonio urbano de gran valor histórico.

En Sevilla, el Ayuntamiento, a través de la Gerencia de Urbanismo, avanza en la restauración de 14 bancos de ladrillo rojo y del muro de defensa que configuran el tramo del Paseo de las Delicias, entre los puentes de San Telmo y Los Remedios, con un presupuesto que supera los 84.600 euros. La intervención persigue devolver el esplendor a un conjunto histórico y urbano que se asienta junto al Palacio de San Telmo, al Parque de María Luisa y a la Plaza de España, y que aporta carácter y memoria a un espacio protegido de gran valor patrimonial.

La actuación se enmarca en la voluntad municipal de conservar el patrimonio urbano que acompaña el desarrollo de la ciudad desde hace décadas, preservando su memoria visual para las nuevas generaciones.\n\nLa patología principal que afecta a los bancos es la suciedad acumulada y la pérdida de elementos originales por el paso del tiempo. De los 14 bancos, en la actualidad sólo dos conservan todos sus componentes; el resto presenta deficiencias relevantes, no solo por la desaparición de las bolas decorativas sino también por la fragmentación o ausencia de parte de los pedestales.

Desde su construcción en 1917, el deterioro ha sido una constante, motivo por el que, tras la última restauración realizada en 2008, las autoridades decidieron llevar a cabo una limpieza a fondo de la zona.

La superficie se encuentra cubierta por una capa de suciedad derivada de la contaminación ambiental y, en algunas áreas de los bancos, se observa una costra negra resultado de la concentración de partículas contaminantes procedentes del intenso tráfico de vehículos en el Paseo de las Delicias.\n\nEl proceso de intervención ha seguido un protocolo técnico detallado. La limpieza para eliminar residuos adheridos se ha realizado mediante proyección en seco de chorro de árido a baja presión, adaptando la técnica a la resistencia del material para evitar erosiones.

A continuación se aplica un tratamiento consolidante para estabilizar las capas superficiales. En zonas con descohesión superficial, el consolidante se aplica hasta la saturación. Las pequeñas fisuras se sellan con cal aérea y una carga de silicato molturado en suspensión acuosa. La terminación se ejecuta a un nivel apenas superior a la superficie de los bancos. Las juntas de unión y los bordes se repondrán con morteros que respeten la textura y la tonalidad cromática existentes, tras la limpieza previa del material de intervenciones anteriores.\n\nPara la reintegración de las piezas desaparecidas, se están elaborando matrices en poliestireno expandido para, posteriormente, fabricar los moldes de cada una de las piezas pendientes, que se completarían en escayola E-35, según un estudio de despieces.

Las piezas se están modelando con arcilla de chamota fina (SIO2) y se aplicará la técnica del apretón. Se prevén dos cocciones: la primera a 1050 ºC y la segunda a 960 ºC, con un tratamiento de engobe para unificar el tono y la textura.\n\nLos 14 bancos del Paseo de las Delicias miden 4,18 metros de ancho y se intercalan aproximadamente cada 23,44 metros. A ambos lados de cada banco se eleva un pequeño pilar de planta cuadrada que remata en una moldura semicurva. Sobre esta moldura se alza un pequeño pedestal de tres cuerpos decrecientes sobre el que se dispone una bola de 0,22 cm de diámetro, todo elaborado igualmente en ladrillo rojo.

Los asientos, originariamente de ladrillo, están actualmente recubiertos por piezas de mármol Macael.\n\nEsta iniciativa se enmarca en la estrategia municipal de conservación del patrimonio urbano, que busca no solo mantener la funcionalidad del mobiliario público, sino también conservar la memoria histórica de un lugar que ha sido testigo de la evolución urbanística de Sevilla.

El Paseo de las Delicias, situado junto al Palacio de San Telmo y próximo a hitos como el Parque de María Luisa y la Plaza de España, representa un eje urbano de gran simbología para la ciudad.

En un contexto más amplio, la acción se alinea con las políticas municipales orientadas a la preservación de elementos escultóricos y constructivos que componen el paisaje urbano histórico, preservando su valor cultural para residentes y visitantes.