Sevilla celebra el 40.º aniversario de Lipasam con la instalación de una réplica trabajable de un antiguo carro de riego, que recuerda la historia de la limpieza urbana y su músculo artesanal.

En Sevilla, el Ayuntamiento, a través de Lipasam, ha colocado en la rotonda de la Avenida de Alfredo Kraus una réplica funcional de un antiguo carro de riego de la limpieza urbana.

Es para conmemorar el 40.º aniversario de la Empresa Municipal de Limpieza Pública y, ojo, no es una simple pieza en una vitrina: funciona. La réplica ha sido utilizada a lo largo de los años en distintas acciones para enseñar a la gente a colaborar en mantener la ciudad limpia y respetuosa con el medio ambiente.

No es solo decoración; es un vehículo que mantiene viva la recuerdo de cómo se hacía la limpieza en el pasado y de por qué sigue siendo importante el cuidado comunitario.

La réplica reproduce un carro de tracción animal que se utilizaba en las primeras décadas del siglo XX, diseñado para ser tirado por un equipo de mulas con guarnición a la calesera.

Se trata de una máquina que no solo miraba al pasado: su cuba puede contener 2000 litros de agua y tiene un sistema de riego accionado por pedales que bombea líquido a dos salidas situadas a los lados del vehículo.

Es una pieza de ingeniería y artesanía que demuestra que, aun sin motor, se podían lograr soluciones útiles para el servicio urbano.

En cuanto a su construcción, el conjunto está hecho íntegramente de acero laminado, salvo el pescante y el salpicadero, que son de madera. Fue fabricado en los talleres de Lipasam entre 1990 y 1991 por el maestro herrero Eduardo Díaz Jerez, conocido por su dominio de la construcción de carruajes y por haber trabajado para el Servicio de Limpieza Pública del Ayuntamiento de Sevilla entre 1952 y 1995.

Todo el proceso fue artesanal: cada tornillo y cada pieza se hizo y ensambló a mano, y cuando está con la cuba llena, el peso total del vehículo alcanza los 4000 kilogramos.

Más allá de ser una curiosidad, esta reproducción ha servido para campañas de concienciación ciudadana: demostrar a la ciudadanía que limpiar la ciudad es cosa de todos y todas, no solo de los trabajadores municipales.

Además, la réplica ha participado en exhibiciones de enganches en la Real Maestranza de Sevilla y ha formado parte de las pruebas de riego en el Paseo de Caballos de la Feria de Abril.

Su historia también pasa por el Museo de Carruajes, donde permaneció expuesta hasta 2009, depositando en ella una memoria palpable de la movilidad y la higiene urbana de épocas pasadas.

Para entender el valor de este carro hay que mirar más allá de su tamaño: representa una etapa de la ciudad en la que la limpieza pública dependía de la fuerza animal y de la mano de obra de artesanos para mantener calles y plazas en condiciones adecuadas.

Hoy, con motores y tecnología moderna, estas piezas nos permiten hacer un recorrido por el tiempo y, de paso, recordar la labor diaria de quienes cuidan la ciudad.

La instalación en una rotonda de alto tránsito permite que residentes y visitantes conozcan de dónde venimos y por qué la responsabilidad colectiva es clave para una Sevilla limpia y sostenible.

Este proyecto de Lipasam, que une memoria, educación y patrimonio, se sostiene en la idea de que la historia de la limpieza pública no es algo del pasado, sino una referencia para entender el presente y construir un futuro más limpio para todos.