El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, supervisa las obras de mejora en la Carrasca (Distrito Macarena) con una inversión de 141.000 euros, y repasa otras actuaciones de asfaltado y reurbanización en el barrio para mejorar accesibilidad y seguridad vial.

En Sevilla, el alcalde José Luis Sanz ha salido a la calle acompañado de vecinos para ver de primera mano las actuaciones que el Ayuntamiento está llevando a cabo en la Carrasca, una zona del Distrito Macarena.

El objetivo es claro: mejorar el estado del pavimento, ampliar la seguridad peatonal y actualizar los acerados para que andar por la zona sea más cómodo y seguro para todos.

La intervención principal, en la calle Doctor Antonio Herrera Carmona, arrancó el 8 de enero y se dio por concluida el 17 de marzo, con un presupuesto de 65.000 euros. Junto a ella, la calle Abogado Rafael Medina ha contado con trabajos iniciados el 17 de marzo y con un coste de 54.000 euros, mientras que se ha realizado un repaso y mejora de pavimentos en distintas vías del entorno, como Niña de la Alfalfa y Marqués de Lozoya, con una inversión adicional de 22.000 euros. En total, estas actuaciones elevan la inversión municipal en la Carrasca a 141.000 euros, orientados a la renovación del pavimento y de los acerados.

Estas obras se suman a una batería de actuaciones ya realizadas en el Distrito Macarena. Por ejemplo, el reasfaltado de la avenida de Pino Montano, en su tramo macarenense, de casi 700 metros, ha quedado con un pavimento de alta calidad tras cinco días de trabajo y con una inversión superior a 140.000 euros. Este tipo de intervenciones ha permitido rescatar del abandono infraestructuras que llevaban décadas sin intervención, un fenómeno que, según análisis municipales, no es exclusivo de este barrio sino de varias zonas de la ciudad que requieren mantenimiento continuo para evitar el deterioro progresivo de la red viaria.

En cuanto al asfaltado, son numerosas las calles y avenidas de Sevilla que ya lucen pavimentos renovados, entre ellas San Juan de la Salle, Alcalde Manuel del Valle, La Barzola, Jara, Romero Petunia, Parque Miraflores, Escultor Francisco Buiza, y, por supuesto, la propia Pino Montano, entre otras.

En el balance de este último año, todas estas actuaciones desarrolladas en la Macarena suman una inversión de alrededor de un millón de euros y reflejan una línea de trabajo sostenida por el Ayuntamiento para mejorar la seguridad vial y la movilidad en el conjunto del distrito.

Estas cifras no solo hablan de cifras, sino del objetivo de acercar servicios y mejoras a barrios que durante años estuvieron más olvidados, con una demanda vecinal clara de pavimentos lisos, aceras bien dimensionadas y cruces más seguros para peatones y usuarios del transporte público.

Entre otras obras destacadas en la Macarena se encuentra la reurbanización de la Plaza Blanca Paloma; el asfaltado de Camino de Cantalobos, en la barriada de Los Príncipes; la mejora del acerado de Madreselva; la reurbanización de Fedra; las obras en Estanislao del Campo López en la Carrasca; Gáspar de Alvear en la barriada El Torrejón; Bermúdez Plata y Martínez Sierra en el Polígono Norte; y, en general, la intervención en múltiples calles que buscaban seguridad vial y comodidad para peatones.

También se han impulsado carriles bus en Sor Francisca Dorotea, Doctor Leal Castaño y Ronda Pio XII, así como en Crisantemo y Conde Halcón, en la plaza de Pío XII, y otras vías como Plaza José Espiau, Fausto y Venta de los Gatos, entre otras.

Estas actuaciones consolidan una estrategia de urbanismo orientada a transformar el aspecto y la funcionalidad de los barrios, con un énfasis especial en la accesibilidad y la seguridad vial que benefician a residentes, comercios y visitantes.

Historicamente, las labores de urbanismo en Sevilla han ido alternando entre grandes proyectos de remodelación y acciones puntuales de mantenimiento.

En los últimos años, el Ayuntamiento ha insistido en compatibilizar inversión en infraestructuras con mejoras en la vida diaria de los vecinos, con especial atención a barrios que han vivido años de menor intervención.

Las intervenciones en la Carrasca y en toda la Macarena son ejemplos de ese enfoque práctico: obras visibles, ejecución en plazos razonables y presupuesto claro, con un control de resultados que permita valorar el impacto en la movilidad, el acceso y la seguridad de la ciudadanía.

En definitiva, se trata de convertir las calles en espacios más amables y seguros, sin perder de vista que la calidad de vida de los residentes pasa por un pavimento digno, acerados amplios y zonas de tránsito bien organizadas para peatones, bicicletas y vehículos de uso diario.