La Bienal de Flamenco de Sevilla llena el Teatro Alameda de una programación que aúna cante, toque y baile en un viaje sensorial: desde la juventud de nuevas voces hasta la memoria de maestros, con un cierre que celebra la identidad flamenca.
En Sevilla, el Ayuntamiento, a través del Área de Turismo y Cultura, anuncia que la Bienal de Flamenco de Sevilla vuelve a convertir el Teatro Alameda en uno de sus puntos neurálgicos, con una programación de nueve espectáculos que recorren el cante, el toque y el baile para crear un viaje sensorial y emocional.
El Alameda se erige así como un punto de encuentro donde artistas y aficionados comparten la noche, manteniendo vivo ese diálogo entre generaciones, raíces y experimentación.
La idea es sencilla y potente: que cada velada tenga un inicio y un final, pero que durante esa hora o más, todo suene a descubrimiento y memoria a la vez.
Esta propuesta quiere dejar claro que el flamenco no es museo del pasado, sino una energía que late y evoluciona. El propio concejal de Turismo y Cultura, Angie Moreno, lo resume así: el Alameda vuelve a latir como uno de los escenarios más vivos de la Bienal, un lugar donde el flamenco se mira a sí mismo desde miradas muy distintas: la juventud que empuja, la memoria que sostiene y esa celebración libre y auténtica que forma parte de la identidad de Sevilla.
Por su parte, el director de la Bienal, Luis Ybarra, describe la propuesta como un revulsivo para los trasnoches y un encuentro entre público y artistas gracias al entorno del teatro y a la atmósfera que se respira en cada una de las noches.
El plan que propone es claro: un viaje en tres actos, en el que no hace falta analizar cada bloque de forma consciente; basta con acercarse cada semana y sentir que algo ocurre, con un desarrollo más perceptible que narrativo.
El primer tramo está dedicado a la deslumbrante juventud: tres voces y tres miradas que prometen marcar la memoria de esta edición. Ángeles Toledano abrirá el primer día, 12 de septiembre, con La misma sangre del cuerpo, un espectáculo que toma la raíz ortodoxa del cante para abrirse a una sensibilidad contemporánea y profundamente personal.
La sevillana Macarena López se estrena en el escenario con 14 de septiembre, presentando Sobre todas las cosas, una propuesta íntima que juega con voz, movimiento y silencio para explorar temas como la identidad y la memoria desde la ironía y la ternura.
El 16 de septiembre llega José del Tomate con Sonanta 3.0, un recorrido que parte de la tradición para adentrarse en territorios sonoros contemporáneos, deshilando la relación entre la guitarra y su propio legado.
El bloque juvenil se cierra el 20 de septiembre con la Gala del Círculo Andaluz de Jóvenes Flamencos, organizada junto al Instituto Andaluz de la Juventud, donde cuatro propuestas de baile, cante y toque mostrarán el pulso de las nuevas generaciones.
La ruta continúa en la memoria, una segunda estación que reúne voces y momentos que han dejado huella en Triana, Cádiz y más allá. El 22 de septiembre llega Joselito Acedo con Patio, una noche única que evoca los antiguos corrales como espacios de convivencia y aprendizaje del flamenco, con la participación de figuras de distintas generaciones como Manolo Marín, Pastora Galván, Rafael Riqueni y José Acedo padre.
El cantaor de Jerez Ezequiel Benítez presenta Lo que nadie ve el 24 de septiembre, un recorrido íntimo por silencios y verdades no dichas que coloca al cante en un plano de emoción contenida y profundidad.
Cierra esta memoria Pastora Galván el 26 de septiembre con el estreno absoluto de Tribusssh!, un lenguaje propio que parte de la raíz para explorar la fuerza expresiva del baile femenino con una mirada madura y arriesgada.
Este tramo culmina con un homenaje al legado y a la tradición a través de Manuel Cuevas y Miguel de Tena, que presentan Por Vallejo el 28 de septiembre, una revisión contemporánea de cante clásico que mantiene el respeto por la ortodoxia y la profundidad interpretativa que han forjado sus trayectorias.
El cierre de la noche, esa vertiente salvaje de la fiesta, llega el 30 de septiembre con Capullo de Jerez y José de los Camarones en Los flamencos no van a la barbería, una velada donde la melena y la voz se convierten en símbolos de libertad y de un cante sin artificios, hecho desde la improvisación y la verdad del momento.
Diez años después de empezar a renacer en la escena andaluza, Capullo de Jerez y José de los Camarones llevan a escena un diálogo de riesgos, martinetes, fandangos y soleá que pulsa en directo la energía de la calle.
Y para la gran noche de cierre, el 1 de octubre, Juan Parrilla y Bernardo Parrilla, junto a Diego Carrasco y Carrete de Málaga, presentan Herencia, un homenaje a las raíces familiares y artísticas que han marcado su trayectoria en Jerez y más allá.
Esta última cita propone un recorrido que une memoria, técnica y emoción, con referencias a Moraíto Chico, Enrique de Melchor o Lola Flores, para celebrar la transmisión generacional del arte flamenco.
En definitiva, la Alameda, más de un siglo después, continúa siendo un punto de encuentro para el flamenco contemporáneo: un escenario que mantiene su identidad abierta, que abraza a las nuevas voces sin perder el pulso de lo que hizo grande al cante, al toque y al baile.
La ciudad de Sevilla, por su parte, demuestra una vez más su compromiso con un arte que evoluciona sin renunciar a sus raíces, y que convierte esta Bienal en una muestra viva de lo que significa hacer flamenco hoy: hacerlo con verdad, con riesgo y con la voluntad de mirar hacia delante sin olvidar de dónde viene.